Fr. Davy’s Desk: July 19, 2015

In the last Sunday’s Gospel, Jesus prepared the disciples for a mission and sent them out. Today’s readings invite us to be good spiritual leaders. An ordinary leader will be annoyed when disturbed while resting. Jesus’ private time had been invaded and his much needed rest was denied. His heart was moved with pity for the people, because they were like sheep without a shepherd.

The ministry of the shepherd is a big challenge to keep everyone united risking his or her life, time and plans. In Jesus’ life we see him going away from the presence of people to the presence of God and back again. Sometimes we may spend too much time in the activities and thus gradually lose the vision of God. A good religious leader should be at the middle. He must set his time to be with the people and with God. Then only he or she will be able to go through the right way and show the way.

Every week we have the opportunity to break down the barriers that divide us from God. We keep ourselves busy during the week. We need some time to relax and be with the Lord alone. Everyone needs little time to be alone in a deserted place to evaluate and to pray about what we are doing. If not, there is a possibility for mental disorders and disappointments. Christian life is a continuous passage from the presence of God to the presence of people and back again.

People today find it difficult to balance the two aspects of the Christian life. From our reflection on today’s Gospel, let us remind ourselves that we meet with God in the church so that we may serve people more effectively outside.

Fr. Kavungal Davy, CMI


En el Evangelio del último domingo, Jesús preparó a los discípulos para una misión y los envió. Las lecturas de hoy nos invitan a ser buenos líderes espirituales. Un líder ordinario será molesto cuando se les molesta mientras descansa. Tiempo privado de Jesús había sido invadida y su necesario descanso fue negado. Su corazón fue movido con compasión por el pueblo, porque eran como ovejas sin pastor.

El ministerio del pastor es un gran reto para mantener a todos unidos poner en riesgo la vida, el tiempo y los planes. En la vida de Jesús lo vemos ir lejos de la presencia de personas a la presencia de Dios y de regreso. A veces podemos pasar mucho tiempo en las actividades y así poco a poco pierden la visión de Dios. Un buen persona religiosa/o debe encontrar tiempo para estar con la gente y con Dios. Sólo entonces seremos capaces de caminar por el camino correcto y mostrar el camino.

Cada semana tenemos la oportunidad de romper las barreras que nos separan de Dios. Nos mantenemos ocupados durante la semana. Necesitamos un poco de tiempo para relajarse y estar con el Señor solo. Todo el mundo necesita poco tiempo para estar a solas en un lugar desierto para evaluar y orar acerca de lo que estamos haciendo. Si no, hay una posibilidad de que los trastornos mentales y decepciones. La vida cristiana es un paso continuo de la presencia de Dios a la presencia de las personas y viceversa.

La gente en el mundo moderno tienen dificultades para equilibrar los dos aspectos de la vida cristiana. Desde nuestra reflexión sobre el Evangelio de hoy, recordemos que nos encontramos con Dios en la iglesia para que podamos servir a la gente de manera más eficaz el exterior.

Padre Kavungal Davy, CMI